Seis villas: Buitrago del Lozoya, Chinchón, Colmenar de Oreja, Navalcarnero, Nuevo Baztán y Rascafría

En las cercanías de la ciudad de Madrid, desafiando su bullicio, se localizan un conjunto de villas que presumen con razón de un rico patrimonio histórico y cultural, y del sosiego y la calidad de vida que solo el contacto con la naturaleza proporciona. Buitrago del Lozoya, Chinchón, Colmenar de Oreja, Navalcarnero, Nuevo Baztán y Rascafría —algunas frecuentadas desde siempre por los madrileños, otras todavía relativamente desconocidas— resultan ideales para una escapada de un día o un relajante fin de semana. Y un recorrido por ellas permite conocer de primera mano la diversidad del territorio de Madrid.
Chinchón y
Colmenar de Oreja, en el sur-sureste de la Comunidad, comparten una interesante arquitectura popular, con encantadoras plazas de estilo castellano. De hecho, la plaza Mayor de Chinchón fue elegida por votación popular la cuarta Maravilla de Madrid en el concurso organizado por el Bureau Internacional de Capitales Culturales en 2008. No menos atractiva resulta la plaza de
Navalcarnero, villa que conviene recorrer con calma y que se localiza al suroeste de la capital.
Rascafría y
Buitrago del Lozoya, ambas situadas al norte de la Comunidad, son, por el contrario, poblaciones marcadamente serranas. La primera es conocida por el monasterio de El Paular y por sus paisajes de montaña, incluidos en el Parque Nacional del Guadarrama. Buitrago, a orillas del Lozoya, es una bonita villa medieval que permite disfrutar del recinto amurallado mejor conservado del territorio madrileño.
Caso singular es el de
Nuevo Baztán, que se localiza al suroeste de la capital, en plena Alcarria madrileña. Nació en el siglo XVIII como complejo agrícola-fabril por iniciativa del político y emprendedor Juan de Goyeneche, muy vinculado a Felipe V. Su construcción le fue encargada a uno de los arquitectos más célebres de la época, José Benito de Churriguera, quien ideó el espléndido conjunto urbano que hoy puede contemplarse.